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I. INTRODUCCIÓN


Antes de comenzar la misa se toca(n) la(s) campana(s) de la iglesia tres veces. El último
campaneo se termina tocando la(s) campana(s) tres veces tres.

1. Preludio
2. Oración de entrada
¡Oremos!
Señor, he entrado a esta tu casa para escuchar lo que tú, Dios Padre, mi creador,
tú, Señor Jesús, mi salvador,
tú, bondadoso Espíritu Santo, en vida y muerte mi consolador,
quieres decirme.
Señor, abre ahora mediante tu Espíritu Santo
por amor de Jesucristo mi corazón,
de tal manera que de tu palabra aprenda
a lamentar mis pecados,
a creer en vida y muerte en Jesús,
y a mejorarme diariamente en una vida santa.
Que lo escuche y lo conceda Dios, por medio de Jesucristo. Amén.
O
¡Oremos!
Señor, he entrado a esta tu casa para escuchar lo que quieres decirme.
Señor, abre ahora mediante tu Espíritu Santo mi corazón,
para que de tu palabra aprenda a arrepentirme de mis pecados,
a creer en Jesucristo,
y a ser fortalecido y guardado diariamente en esta fe. Amén.
3. Himno de entrada
Después del himno (o del saludo), puede decirse o cantarse la oración antifonal: "Señor, ten
piedad" (Kirie) y cantarse el "Gloria in Excelsis".

4. Saludo
El ministro:
¡El Señor sea con ustedes!

La congregación:
¡Y con tu espíritu! o: ¡Y el Señor sea contigo!
5. Colecta introductora
El ministro:
¡Oremos!
El ministro lee o canta seguidamente (mirando al altar) una de las oraciones del día.
La congregación:
Amén.
II. LA PALABRA
6. Lectura del Antiguo Testamento
7. Himno entre las lecturas
8. Lectura del Nuevo Testamento, epístola o lección
9. Credo
Renunciamos al Diablo, y a todas sus obras, y a todos sus caminos.
Creemos en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creemos en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra del Espíritu Santo,
nació de la Virgen María;
padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos;
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso;
y desde allí ha de venir a juzgar los vivos y a los muertos.
Creemos en el Espíritu Santo;
la santa iglesia católica*,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados;
la resurrección de la carne y la vida eterna.
O
Creo (creemos) en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador de cielo y tierra, de todo lo visible y lo invisible. Y en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios Verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilatos; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; ---------------------- * O se puede decir: "la santa iglesia cristiana", también de uso extenso. y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Y en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Reconozco (reconocemos) un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero (esperamos) la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. La congregación: Amén.
10. Himno

11. Lectura del Evangelio

En el púlpito el ministro anuncia la lectura del evangelio con las palabras:
El santo evangelio está escrito por el evangelista .
La congregación se pone de pie y responde:
Dios sea alabado por su alegre anuncio.
El texto es leído seguidamente por el ministro.
12. Sermón
El sermón se concluye con una alabanza:
Alabanza y gracias y gloria eterna sean a ti nuestro Dios,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
tú, que fuiste, que eres y que serás un verdadero Dios trino, bendito desde el
principio, ahora y siempre. Amén.

13. La oración de la iglesia

El ministro puede decidir por sí mismo el tenor de la oración de la iglesia, pero puede
aprovechar la siguiente oración.

Consuela y fortalece, Dios y Padre nuestro, a todos los que están enfermos y
afligidos, ya sea que estén lejos o próximos a nosotros. Manifiéstate con tu ayuda
clemente junto a aquellos que se sienten angustiados por sus dudas, y auxílianos a
cada uno en todo tiempo de tentación.
Bendice y guarda, Señor, a tu iglesia santa y católica, y a nosotros sus miembros en
ella. Bendice y guarda tus santos sacramentos, y haz que tu palabra pueda ser
predicada libremente entre nosotros, de manera que tu reino con justicia, paz y ale-
gría en el Espíritu Santo, se extienda y crezca, y la luz de la gracia ilumine a los que
habitan en tinieblas y sombras de muerte.
Mantén tu brazo protector extendido sobre nuestro pueblo, nuestra patria y
nuestras autoridades; bendice y guarda a nuestro rey (se menciona el nombre), a la
reina (se menciona el nombre) y toda la casa real (se mencionan los nombres).
Concédeles a ellos y a todos nosotros, gracia, paz y bendiciones, y después de una
vida cristiana la eterna bienaventuranza.
Después de la oración de la iglesia (o del sermón) se hacen los anuncios. En el púlpito se
finaliza con la bendición apostólica.

Deséemonos mutuamente con el apóstol:
¡La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
y el amor de Dios,
y la comunión del Espíritu Santo
sean con todos nosotros! Amén.

14. Himno

III. SANTA CENA
15. Prefacio
La Santa Cena comienza con una de las siguientes tres introducciones:
a) El ministro:
¡Amados en el Señor! Nuestro Señor Jesucristo: "Yo soy el pan de la vida. El que
venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed." En su
Santa Cena, el salvador crucificado y resucitado se brinda a nosotros, para que todo
aquel que tiene hambre y sed de justicia, pueda encontrar allí comida y bebida para
vivir eternamente. Acepten, pues, con fe obediente, su invitación cuando dice:
"Tomen y coman; beban de ella todos; hagan esto en memoria de mí". Entonces él
los unirá consigo, para que siempre lo tengan presente durante la peregrinación
aquí en la tierra, y puedan reunirse un día con él en su reino. Por eso vamos a orar
ahora de todo corazón:
¡Resucitado Señor y salvador,
tu, que estás presente entre nosotros
con toda la riqueza de tu amor!
Haz que recibamos tu cuerpo y tu sangre
en memoria de ti
y para confirmación de la fe en el perdón de los pecados.
Límpianos de pecado,
y fortalécenos en la esperanza de la vida eterna.
Permite que crezcamos en el amor,
y que con todos los creyentes lleguemos a ser uno en ti,
así como tú eres uno con el Padre.
Amén.
Se continúa con el Padrenuestro y las palabras de institución.
b) El ministro:
¡Eleven sus corazones al Señor!
Alabemos el nombre del Señor.
Santo, santo, santo es el Señor, Dios Todopoderoso.
El que era, y que es, y que ha de venir.
La congregación:
¡Hosanna en las alturas!
El ministro: Bendito el que viene en el nombre del Señor. La congregación: ¡Hosanna en las alturas! La congregación canta: ¡Cordero de Dios! en la vil cruz, cargaste los pecados, y es posible el consuelo; por la merced, ten tú piedad. ¡Cordero de Dios! en la vil cruz, cargaste los pecados, y así es posible la paz; por el amor, danos tu paz. ¡Cordero de Dios! en la vil cruz cargaste los pecados, y es posible la vida; pese a morir, ¡anímanos! El ministro: ¡Resucitado Señor y salvador, tú, que estás presente entre nosotros con toda la riqueza de tu amor! Haz que recibamos tu cuerpo y tu sangre en memoria de ti y para confirmación de la fe en el perdón de los pecados. Límpianos de pecado, y fortalécenos en nuestro ser interior, para que por la fe puedas vivir en nuestros corazones. Haznos firmes en la esperanza de la vida eterna. Permite que crezcamos en el amor, para que con todos tus creyentes lleguemos a ser uno en ti, así como tú eres uno con el Padre. La congregación: Amén. Se continúa con el Padrenuestro y las palabras de institución. c) El ministro: ¡Eleven sus corazones al Señor! Alabemos el nombre del Señor. El ministro: Te damos gracias y te alabamos, Dios Padre Todopoderoso, por Jesucristo, nuestro Señor. Tú creaste el cielo y todas sus huestes, la tierra y todo lo que hay en ella. Tú nos das vida y aliento, y nos alimentas diariamente de tu plenitud. Así, pues, con toda tu comunidad en la tierra y en el cielo, sumándonos al coro de los ángeles, cantamos el himno de tu gloria: La congregación: Santo, santo, santo el Señor Dios Todopoderoso. Cielo y tierra están llenos de tu gloria. ¡Hosanna en las alturas! El ministro: Bendito el que viene en el nombre del Señor. La congregación: ¡Hosanna en las alturas! El ministro: ¡Resucitado Señor y salvador, tú, que estás presente entre nosotros con toda la riqueza de tu amor! Haz que recibamos tu cuerpo y tu sangre en memoria de ti y para confirmación de la fe en el perdón de los pecados. Límpianos de pecado, y fortalécenos en nuestro ser interior, para que por la fe puedas vivir en nuestros corazones. Haznos firmes en la esperanza de la vida eterna. Permite que crezcamos en el amor, para que con todos tus creyentes lleguemos a ser uno en ti, así como tú eres uno con el Padre. O Alabado seas tú, santo Dios y Padre, porque nos liberaste del poder de la oscuridad
y nos condujiste al reino de tu amado Hijo.
Recordamos con acción de gracias
su amarga pasión y muerte,
su victoriosa resurrección y ascensión a los cielos,
y esperamos su venida en gloria.
Te pedimos:
Envía tu Espíritu Santo sobre nosotros y sobre esta comida.
Permite que recibamos con fe
el cuerpo y la sangre de Jesucristo,
y que de esa manera seamos beneficiarios de su sacrificio consumado
para el perdón de los pecados y la vida eterna.
Haz que por su amor
crezcamos en unidad con todos los creyentes,
y seamos parte de tu comunidad,
cuando la conduzcas a la perfección en tu reino.
La congregación:
Amén.
16. Padrenuestro
El ministro (o ministro y congregación):
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo;
el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy;
y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos.
La congregación:
Amén.
La nueva traducción católica del Padrenuestro, también usada por los evangélicos:
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos
ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos.

17. Palabras de institución

Nuestro Señor Jesucristo, la noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo
dado gracias, lo partió y dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen y coman; éste es mi
cuerpo que por ustedes es dado. Hagan esto en memoria de mí"
Asimismo tomó la copa, después de haber cenado, y habiendo dado gracias, la dio a
ellos diciendo: "Beban de ella todos, esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es
derramada por ustedes para perdón de los pecados. Hagan esto, todas las veces que
beban, en memoria de mí."
18. La comunión
Después de las palabras de institución, los comulgantes se acercan al altar y se arrodillan
alrededor de la mesa. El ministro distribuye el pan a cada comulgante con las palabras:
Este
es el cuerpo de Jesucristo.
El ministro sirve el vino a cada comulgante con las palabras:
Esta es la sangre de Jesucristo.
Después de cada grupo el ministro dice:
El salvador crucificado y resucitado,
nuestro Señor Jesucristo,
quien acaba de darles/nos su santo cuerpo y su santa sangre,
con lo cual realizó la satisfacción por todos sus/nuestros pecados,
los/nos fortalezca y guarde este modo
en una verdadera fe para la vida eterna.
¡Paz sea con ustedes!
IV. FINAL
19. Colecta final
El ministro:
¡Oremos!
Después de la Santa Cena:
Señor, nuestro Dios, Padre todopoderoso, te damos gracias
porque en tu misericordia
nos renuevas con estos dones saludables.
Te pedimos
que hagas resultar tus dones en beneficio cierto de nosotros,
a fin de que nuestra fe se fortalezca,
nuestra esperanza se arraigue,
y el amor del uno para con el otro cobre vida entre nosotros,
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
En lugar de ésa, puede utilizarse una de las colectas finales previstas especialmente para las
fiestas del año eclesiástico, o la siguiente:
Señor, nuestro Dios, Padre todopoderoso, te damos gracias
porque nos has fortalecido con tus dones dadores de vida.
Te pedimos
que perfecciones la obra que comenzaste en nosotros,
fortalezcas nuestra fe,
arraigues nuestra esperanza,
y vivifiques el amor del uno para con el otro entre nosotros;
por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.
Después de Bautismo y Santa Cena puede utilizarse la siguiente colecta final:
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te agradecemos que por tu gracia infinita,
y a través de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
nos hayas dado tu palabra y tus sacramentos para nuestro consuelo,
y para que allí encontremos perdón por nuestros pecados.
Te pedimos:
Concédenos tu Espíritu Santo,
para que de corazón creamos en tu palabra
y para que por el Bautismo y la Santa Cena seamos fortalecidos
día por día en la fe,
hasta que seamos eternamente bienaventurados:
por Jesuscristo, tu Hijo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.
La congregación:
Amen.
20. Bendición
El ministro:
¡El Señor sea con ustedes!
La congregación:
¡Y con tu espíritu! o: ¡Y el Señor sea contigo!
El ministro:
¡El Señor te bendiga y te guarde!
¡Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia!
¡Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz!
La congregación:
Amén.
21. Himno de salida
22. Oración de salida
¡Oremos!
Señor, te doy gracias de todo corazón
porque me has enseñado lo que quieres que haga.
Ayúdame ahora, mi Dios,
mediante tu Espíritu Santo, por amor de Jesucristo,
a guardar tu palabra en un corazón puro,
para que de esa manera sea fortalecido en la fe,
mejorado en una vida santa,
y consolado en vida y muerte. Amén.
O
¡Oremos!
Señor, te doy gracias porque me has enseñado
lo que quieres que haga.
Ayúdame ahora, mi Dios,
a sostenerme firmemente en tu palabra,
para que de esa manera sea fortalecido y consolado en vida y muerte. Amén.
23. Postludio

El Bautismo generalmente se administra en la iglesia durante un oficio. En caso de
enfermedad, el Bautismo puede administrarse en el hogar o en el hospital.
Durante la misa, el Bautismo puede administrarse en el lugar del Credo, después de la
primera lectura, del himno posterior al sermón, o de la Santa Cena.
Cuando el Bautismo se administra en un oficio bautismal especial, puede comenzarse la
celebración con un prelúdio, un himno de entrada y un mensaje bautismal.

Himno bautismal
En caso de Bautismo durante una misa, el himno bautismal puede ser uno de los himnos
usuales de la misma.

Después del himno bautismal, el ministro pregunta:
¿Ha sido el niño/la niña bautizado/a en privado? -¡No!
En el Bautismo de adultos, el ministro pregunta:
¿Ya fuiste bautizado/a? -¡No!
Alabanza y oración
El ministro:
Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que por su gran misericordia
nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva
por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
¡Oremos!
Te damos gracias, Padre celestial,
porque por tu Hijo único nos has dado el Santo Bautismo,
por medio del cual nos haces tus hijos y nos regalas el Espíritu Santo
con el perdón de los pecados y la vida eterna.
Te pedimos:
Recibe con misericordia a este/a niño/a (estos/as niños/as)
que traemos ante tu rostro.
Incorpóralo/la (incorpóralos/as) a tu comunidad,
y guárdalo/a (guárdalos/as) en comunión contigo tanto aquí como en el más allá.
Amén.

En el bautismo de adultos:
Te pedimos:
recibe con misericordia
a quien hoy se presenta para ser bautizado/a en la fe cristiana.
Incorpóralo/a a tu comunidad,
y guárdalo/a en comunión contigo tanto aquí como en el más allá.
Amén.
Lectura de las escrituras
El ministro continúa, y la congregación se pone de pie.
Así habla nuestro Señor Jesucristo:
"Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y hagan
discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí
que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo."
El evangelista Marcos escribe:
"Le presentaban a Jesús unos niños para que los tocara, pero los discípulos les
reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: 'Dejen que los niños vengan a mí,
no se lo impidan, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo les
aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.' Y
abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos."
Ayudemos, pues, a este/a niño/a (estos/as niños/as)
para su bendición,
bautizándolo/a (bautizandolos/as)
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
En el bautismo de adultos:
Vamos a ayudarte ahora para su bendición,
bautizándote
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Señal de la cruz
El niño - si hay varios niños, cada uno por separado - es llevado a la pila bautismal.
En el bautismo de adultos, el aspirante se acerca por sí mismo a la pila bautismal.
El ministro hace entonces con lo mano la señal de la cruz sobre la frente y el pecho de quien
será bautizado, y dice:
Recibe la señal de la cruz
sobre tu frente y sobre tu pecho,
como testimonio de que pertenecerás
al crucificado Señor Jesucristo.

¿Cómo se llama el/la niño/a? -N.N.
En el bautismo de adultos, esta pregunta generalmente se omite.
Credo
N.N. ¿Renuncias al Diablo, y a todas sus obras, y a todos sus caminos? -¡Sí!
¿Crees en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra? -!Sí!
¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor; que fue concebido por obra del
Espíritu Santo, nació de la Virgen María; padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado; descendió a los infiernos; al tercer día resucitó
de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre
todopoderoso; y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos? -¡Sí!
¿Crees en el Espíritu Santo; la santa iglesia católica, la comunión de los santos; el
perdón de los pecados; la resurrección de la carne y la vida eterna? -¡Sí!
¿Quieres ser bautizado/a en esta fe? ¡Sí!
Administración del bautismo
El ministro echa agua tres veces sobre la cabeza de quien será bautizado, y dice:
N.N. Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
El ministro pone la mano sobre la cabeza del bautizado, y dice:
¡El todopoderoso Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien ahora te ha hecho
nacer de nuevo por medio de agua y del Espíritu Santo,
y te ha dado el perdón de los pecados,
te fortalezca con su gracia para la vida eterna!
¡El guardará tu salida y tu entrada
desde ahora y para siempre! Amén.
Padrenuestro
Seguidamente se reza el Padrenuestro. El ministro pone la mano sobre la cabeza del o de los
bautizados:
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo;
el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy;
y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
¡Paz sea contigo (con ustedes)!
Exhortación a los padrinos
La congregación toma asiento. El ministro les dice a los padrinos y padres del niño (de los
niños):

Ustedes que son padrinos de este/a niño/a (estos/as niños/as), pueden atestiguar
ahora que ha sido (han sido) bautizado/a (bautizados/as) en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo. Y deben saber qué responsabilidades tienen con
respecto al niño (a la niña) de quien son padrinos. Si ocurriera que los padres
mueren antes de que el/la niño/a sea
mayor de edad, entonces, en la medida en que tengan la posibilidad de hacerlo,
deben
cuidar que sea instruido/a en la doctrina cristiana elemental, para que permanezca
en
Cristo, así como ahora ha sido unido/a a él por medio del Bautismo.
¡Paz sea con ustedes!
O
Ustedes que son los padres y padrinos de este/a niño/a (estos/as niños/as) son
ahora testigos de que ha(n) sido bautizado/a (bautizados/as) en el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Ustedes padres deben instruir a su niño/a en
la fe cristiana y orar por él/ella, para que permanezca en Cristo, así ahora ha sido
unido/a a él por medio del Bautismo. Y si ocurriera que los padres mueren antes de
que el/la niño/a sea mayor de edad, entonces ustedes los padrinos, en la medida en
que esté en sus manos, deben cuidar que sea instruido/a en la fe cristiana.
¡Paz sea con ustedes!
El ministro puede decidir por sí mismo el tenor de la exhortación a los padrinos, pero puede
aprovechar una de las formas propuestas arriba, que son indicativas del contenido que esta
exhortación debe tener.
En el bautismo de adultos el ministro finaliza con una corta exhortación libre a los testigos
del bautismo.

Himno bautismal
Después del bautismo, se canta un himno. En caso de bautismo durante una misa, ésta
continúa a partir de aquí como es habitual, y el himno puede ser uno de los himnos usuales de
la misma.

(Colecta bautismal)
En oficios sin Santa Cena, y en oficios bautismales especiales, puede utilizarse como colecta
final la siguiente colecta bautismal:

¡Oremos!
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias de todo corazón porque nos has permitido llegar al Bautismo tan lleno de gracia, en que nos regalaste el perdón de los pecados, el Espíritu Santo y la vida eterna por amor de tu Hijo Jesucristo. Te pedimos: Guárdanos en la fe, de manera que nunca dudemos de éste tu regalo, y fortalécenos con tu Espíritu Santo para luchar contra el pecado y permanecer en la gracia de nuestro Bautismo, hasta que seamos eternamente bienaventurados: por Jesucristo, tu amado Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. La congregación: Amén. Cuando se administra el bautismo en un oficio bautismal especial, se finaliza con bendición, himno final y postludio. Orden para la celebración del matrimonio
El matrimonio eclesiástico es celebrado por un ministro en una iglesia, en presencia de por lo
menos dos testigos.
Antes de la ceremonia pueden tocarse o repicarse las campanas según la costumbre del lugar.

Preludio
Himno de entrada
Saludo
El ministro:
¡El Señor sea con ustedes!
La congregación:
¡Y con tu espíritu! o: ¡Y el Señor sea contigo!
El saludo puede omitirse, o el ministro puede decir:
¡La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
y el amor de Dios,
y la comunión del Espíritu Santo
sean con todos ustedes!
Oración introductora y lectura
El ministro:
¡Oremos!
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias por la vida que nos diste,
y por todos aquellos que nos han brindado amor,
desde que éramos chicos y hasta el día de hoy.
Te pedimos:
Danos siempre lo que necesitamos,
y renueva diariamente el amor de uno para con el otro:
por Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
El ministro:
Así está escrito:
"Después de que Dios había creado el cielo y la tierra, el mar, el sol, la luna y las
estrellas, las plantas y los animales, dijo: 'Hagamos al ser humano a nuestra imagen,
como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos,
y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean
por la tierra.' Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo
creó, hombre y mujer los creó. Y les dio su bendición."
Y nuestro Señor Jesucristo dice:
"¿No han leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo hombre y mujer, y que
dijo: 'Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los
dos se harán una sola carne'? De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre."
Y el apóstol Pablo escribe:
"Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas y cumplan así la ley de Cristo."
"Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de
misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose unos a
otros y perdonándose mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor
los perdonó, perdónense también ustedes. Y por encima de todo esto, revístanse del
amor, que es el vínculo de la perfección."
Himno

Los novios se ubican delante del altar, o pueden esperar a que el mensaje acabe para hacerlo.
Mensaje
Preguntas y declaración
El ministro:
Entonces yo te pregunto N.N. (el nombre del novio):
¿Recibes a N. N. (el nombre de la novia), que está a tu lado, como tu esposa? -¡Sí!
¿La amarás y honrarás,
y vivirás con ella tanto en la prosperidad como en la adversidad,
según la suerte que Dios todopoderoso les depare,
así como un esposo debe vivir con su esposa,
hasta que la muerte los separe? -¡Sí!
De la misma forma te pregunto a ti N.N. (el nombre de la novia):
¿Recibes a N.N. (el nombre del novio), que está a tu lado, como tu esposo? -¡Sí!
¿Lo amarás y honrarás,
y vivirás con él tanto en la prosperidad como en la adversidad,
según la suerte que Dios todopoderoso les depare,
así como una esposa debe vivir con su esposo,
hasta que la muerte los separe? ¡Sí!
¡Estrechen entonces sus manos!
El ministro pone su mano sobre las manos de los novios y dice:
Por cuanto ustedes han consentido en unirse en matrimonio, y lo han confirmado
ahora ante Dios y ante nosotros, que estamos aquí presentes, y han estrechado sus
manos, yo los declaro esposo y esposa tanto ante Dios como ante las personas.
Aquí los novios eventualmente pueden darse los anillos.
Oración de intercesión
El ministro:
¡Oremos!
Mientras los esposos se arrodillan, el ministro dice con imposición de manos:
Todopoderoso Dios,
que creaste al hombre y a la mujer para vivir unidos en matrimonio
y les diste tu bendición,
te pedimos, bendice a esta esposa y a este esposo;
permite que siempre vivan de tu gracia
y en amor el uno para con el otro.
O
¡Querido Padre celestial!
Dales a este esposo y a esta esposa gracia, felicidad y bendiciones
tanto para el alma como para el cuerpo.
Haz que se amen el uno al otro con amor siempre fiel,
y que te sirvan lealmente en todas las cosas,
para que puedan vivir como queridos hijos tuyos
y algún día reunirse contigo en las mansiones eternas.
Escúchanos en el nombre de Jesús:
Padrenuestro
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo;
el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy;
y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
¡Paz sea con ustedes!
Si la ceremonia concluye con el himno siguiente, el ministro pronuncia la bendición sobre los
esposos en lugar de decir: ¡Paz sea con ustedes! Los esposos toman asiento.

Himno

Colecta final
El ministro:
¡Oremos!
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias por el matrimonio,
y te pedimos
que a este ordenamiento y bendición
lo guardes firme entre nosotros.
Haz que todos los esposos cristianos por tu Espíritu Santo
puedan prestarse ayuda el uno al otro
para aferrarse a tu gracia salvadora.
Hazlos alegres en la esperanza,
pacientes en las tribulaciones
y perseverantes en la oración,
y fortalécelos para ser miembros vivientes de tu comunidad,
de modo que algún día puedan reunirse contigo en tu reino,
en el que vives y gobiernas con tu Hijo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.
O
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias por el matrimonio
y te pedimos:
Permanece con tu gracia junto a quienes
hoy se han unido en matrimonio,
y concede tu bendición
para que puedan vivir unidos con temor de Dios y en amor,
y no dar motivo para enojo y disputa.
Haz que,
aun cuando no se los exima de pruebas,
siempre experimenten tu ayuda misericordiosa.
Danos a ellos y a todos nosotros, que podamos vivir nuestra vida aquí en la tierra
en fe y obediencia,
y ser eternamente bienaventurados:
por tu amado Hijo, Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.
La congregación:
Amén.
Bendición
El ministro:
¡El Señor sea con ustedes!
La congregación:
¡Y con tu espíritu! o: ¡Y el Señor sea contigo!
El saludo puede omitirse o emplearse antes de la colecta final.
La congregación se pone de pie para la bendición, mientras el ministro dice:

¡El Señor te bendiga y te guarde!
¡Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia!
¡Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz!
La congregación:
Amén. Amén. Amén.
Himno de salida
Postludio
Bendición eclesiástica de un matrimonio civil
Antes de la ceremonia pueden tocarse o repicarse las campanas según la costumbre del lugar.

Preludio
Himno de entrada
Saludo
El ministro:
¡El Señor sea con ustedes!
La congregación:
¡Y con tu espíritu! o ¡Y el Señor sea contigo!
El saludo puede omitirse, o el ministro puede decir:
¡La gracia de nuestro Señor Jesucristo,
y el amor de Dios,
y la comunión del Espíritu Santo
sean con todos ustedes!
Oración introductora y lectura
El ministro:
¡Oremos!
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias por la vida que nos diste,
y por todos aquellos que nos han brindado amor,
desde que éramos chicos y hasta el día de hoy.
Te pedimos:
Danos siempre lo que necesitamos,
y renueva diariamente el amor de uno para con el otro:
por Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
El ministro:
Así está escrito:
"Después de que Dios había creado el cielo y la tierra, el mar, el sol, la luna y las
estrellas, las plantas y los animales, dijo: 'Hagamos al ser humano a nuestra imagen,
como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos,
y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean
por la tierra.' Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo
creó, hombre y mujer los creó. Y les dio su bendición."
Y nuestro Señor Jesucristo dice:
"¿No han leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo hombre y mujer, y que
dijo: 'Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los
dos se harán una sola carne'? De manera que ya no son dos, sino una sola carne.
Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre."
Y el apóstol Pablo escribe:
"Ayúdense mutuamente a llevar sus cargas y cumplan así la ley de Cristo."
"Revístanse, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de
misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándose unos a
otros y perdonándose mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor
los perdonó, perdónense también ustedes. Y por encima de todo esto, revístanse del
amor, que es el vínculo de la perfección."
Himno
Los novios se ubican delante del altar, o pueden esperar a que el mensaje acabe para harcerlo.

Mensaje
Preguntas
(pueden omitirse)
El ministro:

¡N.N. y N.N.! Ustedes ya son legítimos esposos y han entrado hoy a la casa de Dios
para recibir la bendición de Dios sobre su matrimonio.
Por eso yo te pregunto N.N. (el nombre del esposo):
¿Amarás y honrarás a N.N. (el nombre de la esposa)
y vivirás con ella tanto en en la prosperidad como en la adversidad,
según la suerte que Dios todopoderoso les depare,
como un esposo debe vivir con su esposa,
hasta que la muerte los separe? -¡Sí!
De la misma forma te pregunto a ti N.N. (el nombre de la esposa):
¿Amarás y honrarás a N.N. (el nombre del esposo)
y vivirás con él tanto en la prosperidad como en la adversidad
según la suerte que Dios todopoderoso les depare,
como una esposa debe vivir con su esposo,
hasta que la muerte los separe? -¡Sí!
Oración de intercesión
El ministro:
Si el Señor no construye la casa, en vano se afanan los constructores. Por eso vamos
a invocar ahora la bendición de Dios sobre este matrimonio.
Mientras los esposos se arrodillan, el ministro dice con imposición de manos:
Todopoderoso Dios,
que creaste al hombe y a la mujer para vivir unidos en matrimonio
y les diste tu bendición,
te pedimos,
bendice también a estos dos esposos.
Permite que siempre vivan de tu gracia
y en amor el uno para con el otro.
Padrenuestro
Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad,
así en la tierra como en el cielo;
el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy;
y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
y no nos dejes caer en la tentación,
mas líbranos del mal;
porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
¡Paz sea con ustedes!
Los esposos toman asiento.
Himno
Colecta final
El ministro:
¡Oremos!
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias por el matrimonio,
y te pedimos
que a este ordenamiento y bendición
lo guardes firme entre nosotros.
Haz que todos los esposos cristianos por tu Espíritu Santo
puedan prestarse ayuda el uno al otro
para aferrarse a tu gracia salvadora,
Hazlos alegres en la esperanza,
pacientes en las tribulaciones
y perseverantes en la oración,
y fortalécelos para ser miembros vivientes de tu comunidad,
de modo que algún día puedan reunirse contigo en tu reino,
en el que vives y gobiernas con tu Hijo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.
O
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias por el matrimonio
y te pedimos:
Permanece con tu gracia junto a estos dos esposos
y concede tu bendición
para que puedan vivir unidos con temor de Dios y en amor,
y no dar motivo para enojo y disputa.
Haz que,
aun cuando no se los exima de pruebas,
siempre experimenten tu ayuda misericordiosa.
Danos a ellos y a todos nosotros, que podamos vivir nuestra vida
aquí en la tierra
en fe y obediencia,
y ser eternamente bienaventurados:
por tu amado Hijo, Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos.
La congregación:
Amén.
Bendición
El ministro:
¡El Señor sea con ustedes!
La congregación:
¡Y con tu espíritu! o: ¡Y el Señor sea contigo!
El saludo puede omitirse o emplearse antes de la colecta final.
La congregación se pone de pie para la bendición, mientras el ministro dice:

¡El Señor te bendiga y te guarde!
¡Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia!
¡Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz!
La congregación:
Amén. Amén. Amén.

Himno de salida
Postludio

En lo que sigue se incluyen dos órdenes para funerales: uno más largo y otro más corto. Los
dos pueden emplearse tanto en caso de inhumación como de cremación. Los órdenes son
indicativos, pero la ceremonia de echada de tierra debe realizarse siempre tal como se establece
en el ritual correspondiente.
En caso de cremación, la echada de tierra se lleva a cabo en la iglesia o en la capilla.

I. ORDEN MÁS LARGO
Orden indicativo
Preludio
Himno
Saludo
El ministro:
Gracia a ustedes
y paz de parte de Dios, nuestro Padre,
y del Señor Jesucristo.
O
¡El Señor sea con ustedes!
La congregación:
¡Y con tu espíritu! o: ¡Y el Señor sea contigo!
Colecta introductora
El ministro:
¡Oremos!
Todopoderoso y eterno Dios,
Padre de la misericordia, y Dios de todo consuelo,
escúchanos
cuando en la aflicción y la añoranza clamamos a ti,
y ayúdanos en nuestra necesidad con consuelo y fortaleza,
por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
O
Todopoderoso y eterno Dios, Padre celestial, te damos gracias porque has amado al mundo tanto, que has dado tu Hijo, el Unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Te pedimos que nos consueles y fortalezcas en toda aflicción y nos guardes en una fe viva en tu único Hijo, de modo que algún día podamos reunirnos con todos tus salvados en tu casa y alabarte y glorificarte por la eternidad, por tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Amén. O ¡Misericordioso Padre! Gracias por la vida humana, que nos diste, con su alegría y aflicción; gracias porque sabemos que en todas las cosas intervienes para bien de los que te aman. Mantennos ahora en nuestra aflicción aferrados a ti; recuérdanos que por la muerte y resurrección de tu Hijo, has cargado con nuestras dolencias y nos has renovado para una esperanza viva; pon nuestros ojos sobre la circunstancia de que en el Bautismo nos has hecho tuyos y nos has prometido el perdón de los pecados y la vida eterna. En esta fe te damos gracias por todos los buenos regalos que nos has dado a través de la vida de quien ahora ha muerto, y ponemos su cuerpo y su alma en tus manos y te pedimos que lo/la guardes para una gozosa resurrección en el día postrero. Envíanos tu ayuda, para que la añoranza sea aliviada. Fortalécenos en la esperanza de tu reino venidero, adonde conduces a todos tus hijos para que en tu casa te alaben y te den gracias por la eternidad. Amén. O Nuestro creador y Padre en el cielo,
tú ves nuestras aflicciones,
lo sabemos por tu querido Hijo,
Jesucristo, nuestro Señor,
que participó de la vida y la muerte con nosotros aquí,
para que nosotros seamos partícipes de su vida en la eternidad.
Ahora te pedimos:
Danos tu Espíritu Santo.
Danos amor de tu amor,
aflicción de tu aflicción,
vida de tu vida,
de modo que nos sobrepongamos a las adversidades
y creamos en la palabra de tu Hijo,
echemos al miedo fuera de nosotros
y vivamos alegres los unos con los otros aquí,
hasta que tú nos alegres por la eternidad en tu luz,
tú, que vives y reinas con el Hijo y el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura(s)
Seguidamente el ministro continúa con una o dos lecturas del Antiguo Testamento y/o del
Nuevo Testamento.

Credo
Renunciamos al Diablo, y a todas sus obras, y a todos sus caminos.
Creemos en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creemos en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra del Espíritu Santo,
nació de la Virgen María;
padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos;
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso;
y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creemos en el Espíritu Santo;
la santa iglesia católica,
la comunión de los santos;
el perdón de los pecados;
la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Himno
Puede omitirse o reemplazarse por un himno entre dos lecturas bíblicas.

Sermón
Si se desean dos lecturas bíblicas, la última puede leerse en relación inmediata con el sermón.
Himno
Echada de tierra (en iglesia o capilla)
Cuando la echada de tierra se realiza en iglesia o capilla, sucede depués del himno posterior al
sermón. En ese caso se suprime la colecta final, y se finaliza con himno y postludio.
La echada de tierra se realiza tal como se establece en el ritual correspondiente.

Colecta final
El ministro:
¡Oremos!
¡Señor, nuestro Dios, Padre celestial!
Te damos gracias de todo corazón,
porque nos has permitido vivir en este tiempo bienaventurado,
en el que podemos escuchar tu santo evangelio,
conocer tu voluntad divina y tu corazón paternal
y ver a tu Hijo Jesucristo.
Te pedimos
que en tu infinita misericordia,
clementemente guardes la luz bienaventurada de tu palabra junto a nosotros,
y que por tu Espíritu Santo guíes y conduzcas nuestros corazones,
de modo que nunca nos apartemos de ella,
sino que permanezcamos aferrados a ella,
de modo que prefiramos abandonar cualquier otra cosa
y al final ser bienaventurados en ella:
por tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
O
Nuestro Dios y Padre en el cielo,
te damos gracias
porque recibiste a nuestro Señor Jesucristo en tu reino,
cuando había dado su vida
para salvar al mundo.
Y te pedimos,
recíbenos también a nosotros,
que hemos sido bautizados en su muerte.
No nos dejes perdernos en el miedo y el enojo
en el día de la aflicción;
haznos vivir, como el Señor quería,
esperanzadamente en su fe,
hasta que nos vuelvas eternamente bienaventurados:
por tu Hijo crucificado y resucitado,
Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo,
siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
O
Dios cariñoso y justo
amparo de los desamparados,
salvador de los perdidos,
juez de los dichosos,
a ti te pedimos:
Danos tu Espíritu Santo.
Mantén viva nuestra esperanza,
de modo que no nos desesperemos en el día de la desgracia,
mantén viva nuestra fe,
de modo que no nos perdamos para ti,
mantén vivo nuestro amor,
de modo que en nuestra aflicción no nos perdamos los unos para los otros,
sino que vivamos tan bien como sepamos hacerlo,
hasta que nos reúnas contigo
bajo el nuevo cielo en la tierra nueva,
recreada por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Si se desea, después de la colecta final la congregación puede responder:
Amén.
Bendición
El ministro:
¡El Señor te bendiga y te guarde!
¡Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia!
¡Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz!
La congregación:
Amén.
Himno
Postludio

Echada de tierra (en el cementerio)
La echada de tierra se realiza tal como se establece en el ritual correspondiente.
Se finaliza con un himno corto.


II. ORDEN MÁS CORTO
Orden indicativo
Himno
Saludo
El ministro:
Gracia a ustedes
y paz de parte de Dios, nuestro Padre,
y del Señor Jesucristo.

Lectura

El ministro continúa con una lectura del Antiguo Testamento y/o del Nuevo Testamento. La
lectura puede omitirse si se emplea el Credo.

Credo
Renunciamos al Diablo, y a todas sus obras, y a todos sus caminos.
Creemos en Dios todopoderoso, creador del cielo y de la tierra.
Creemos en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor;
que fue concebido por obra del Espíritu Santo,
nació de la Virgen María;
padeció bajo el poder de Poncio Pilatos,
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos;
al tercer día resucitó de entre los muertos;
subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso
y desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creemos en el Espíritu Santo;
la santa iglesia católica,
la comunión de los santos;
el perdón de los pecados;
la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Sermón
Luego sigue un corto sermón.
En lugar del sermón, o como conclusión del mismo, pude rezarse una de las siguientes
oraciones:

Padre nuestro en el cielo,
te damos gracias por tu amor y tu fidelidad
en tu Hijo, Jesucristo;
por todos los regalos de la vida,
por nuestros seres queridos,
y por todo lo que nos diste a través de quien
ahora hemos perdido.
Te pedimos,
tómalo/la en tus manos,
consuélanos en la aflicción,
y sé finalmente un juez misericordioso con nosotros,
y concédenos por amor de Jesús una gozosa resurrección. Amén.
O
Padre nuestro en el cielo,
te damos gracias por cada buen regalo en esta vida
y por la esperanza de la vida eterna, para la que nos has hecho nacer de nuevo
por la resurrección de Jesús.
Mira con misericordia a quien murió,
y sé por amor de Jesús un juez misericordioso con todos nosotros.
Guárdanos en la fe,
de modo que algún día podamos con todos tus salvados
alabarte y glorificarte por la eternidad. Amén.
O una de las colectas del orden para funerales más largo.
Himno
Echada de tierra (en iglesia o capilla)
Cuando la echada de tierra se realiza en iglesia o capilla, sucede después del himno posterior
al sermón. En ese caso se finaliza con himno y postludio.
La echada de tierra se realiza tal como se establece en el ritual correspondiente.

Bendición
El ministro:
¡El Señor te bendiga y te guarde!
¡Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia!
¡Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz!
El ministro dice:
Amén.
O la congregación responde:
Amén. Amén. Amén.
Himno
Postludio
Echada de tierra (en el cementerio)
La echada de tierra se realiza tal como se establece en el ritual correspondiente.
Se finaliza con un himno corto.

El ministro comienza con una alabanza: Alabado sea Dios, Padre nuestro Señor Jesucristo, que por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos. El ministro arroja tierra tres veces sobre el ataúd con las palabras: (N.N.) De tierra has venido. En tierra te convertirás. De la tierra serás resucitado. ¡Oremos! Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo; el pan nuestro de cada día, dánoslo hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Seguidamente el ministro pronuncia la bendición: ¡El Señor te bendiga y te guarde! ¡Haga el Señor resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia! ¡Vuelva el Señor su rostro a ti y te conceda la paz! Amén. Si la bendición aaronítica ha sido empleada antes, puede recurrirse en vez a la bendición apostólica: ¡La gracia de nuestro Señor Jesucristo, y el amor de Dios, y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros! Amén.

Source: http://www.folkekirken.dk/fileadmin/files/Pdf/Liturgi_spansk.pdf

Low-level laser therapy in the prevention and treatment of chemotherapy-induced oral mucositis in young patients

Photomedicine and Laser SurgeryVolume 26, Number 4, 2008© Mary Ann Liebert, Inc. Pp. 393–400DOI: 10.1089/pho.2007.2144Low-Level Laser Therapy in the Prevention and Treatmentof Chemotherapy-Induced Oral Mucositis in Young PatientsMeire Maman Fracher Abramoff, D.D.S.,6 Nilza Nelly Fontana Lopes, D.D.S., M.S.,1Luciana Almeida Lopes, D.D.S., M.S., Ph.D.,2 Luciano Lauria Dib, D.D.S., M.S., Ph.D.

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